La Sex Education que no tuvimos

¬ŅRecuerdas aquel d√≠a en el que el profe dio clase de educaci√≥n sexual?¬†√Čl seguro que s√≠.

El ritual solía ser: llegaba el pobre docente, anunciaba la suspensión temporal de las clases ordinarias y decía que ese día se iba a hablar de penes, vaginas, condones y píldoras.  

La muchachada, en celo y hormonada, calentaba motores. Una risotada por all√≠, que si le ha puesto un cond√≥n al pl√°tano por all√°, que si ha dicho ‚Äútest√≠culos‚ÄĚ en voz alta, que si jojojo, que si jajaja... ¬† Y el jaleo sol√≠a culminar con alguna pregunta chorra tipo ‚Äú¬ŅSe me gastan los espermatozoides si me masturbo mucho?‚ÄĚ o ‚Äú¬Ņa qu√© sabe el semen, profesor?‚ÄĚ... y con un caos general. ¬†

Sexo, poco.   Educación, ninguna.   Lo que aprendimos… lo aprendimos de una revista robada de PRIVATe, o quedándonos ciegos mirando el Canal+ codificado, o porque un colega del bus/tu primo/alguien mayor del barrio… te contaba historias para no dormir.

La educación sexual de nuestra adolescencia ha sido siempre deficiente… o inexistente.

tenemos un problema (SEXUAL)

Espa√Īa, est√° a la cola de Europa en educaci√≥n sexual. No es obligatoria en las aulas y los j√≥venes se plantan en su primera relaci√≥n con un conocimiento que viene directamente de internet (mala idea) o del porno (mal√≠sima). ¬†

¬ŅHora de arreglarlo? A tenor del √©xito de "Sex Education", puede ser. La serie de Netflix (√©xito de la temporada despu√©s de "El Juego del Calamar") tiene una premisa simple: colegio donde alumnos que necesitan respuestas sobre sexo y, como no las encuentran, recurren a un compa√Īero - hijo de una sex√≥loga - para la terapia sexol√≥gica/psicol√≥gica pertinente.¬† ¬†


Lo que mola de la serie es que, m√°s all√° de ‚Äėproblem√°ticas‚Äô manidas tipo ‚Äúquedarse embarazado‚ÄĚ; la serie va, ante todo, de educaci√≥n emocional y de empat√≠a. De entender los c√≥digos hu-ma-nos que nos gu√≠an en la cama. De escuchar a nuestra pareja, aprender sobre ella y disfrutar con ella. Algo elemental, ok, pero que no todo el mundo sabe por ciencia infusa. ¬†¬†

Porque recordemos que los mantras que hab√≠as aprendido antes de empezar a tener relaciones eran del tipo ‚Äúsin arcada no hay mamada‚ÄĚ o que un buen polvo implica correrse (error#1) y a la vez (y a m√≠ que me cuesta emparejar hasta los calcetines) para ser exitoso.¬†

EDUCAR ES, ANTE TODO, DISFRUTAR Y HABLAR M√ĀS

En la serie, ante una directora represora que organiza unas charlas sexuales más propias del siglo XIX que de nuestra era, una alumna le responde: 

¬ęNo deber√≠amos sentir verg√ľenza por tener deseos sexuales. Haces que el sexo suene aterrador, pero no tiene por qu√© serlo. Puede ser divertido, hermoso y puede ense√Īarte cosas sobre ti misma y sobre tu cuerpo. Deber√≠ais ense√Īarnos c√≥mo hacerlo de forma segura, no a abstenernos, porque eso no funciona.¬Ľ¬†
Y es que, ¬Ņqu√© problema no se ha solucionado en la historia mirando hacia otro lado? Este no es una excepci√≥n. Aqu√≠ van algunos problemas de nuestra aproximaci√≥n hist√≥rica (abstinencia o no hablar de ello) a la educaci√≥n sexual:

  1. Aumenta los embarazos adolescentes no deseados. En Estados Unidos hay una clara correlación entre predicar abstinencia y más embarazos. 

  2. Sembramos el terreno para futuras relaciones tóxicas. Sí: está estudiadísimo cómo educar tempranamente lo evita. 

  3. Nos hace m√°s prejuiciosos. La abstinencia o el silencio imponen una carga moral, un tab√ļ sobre el sexo. Es m√°s f√°cil entender la diversidad de preferencias, gustos y orientaciones cuando las aprendes desde peque√Īo (y no cuando se convierten en un vicio pecaminoso y oscuro).¬†

  4. Y disfrutamos menos. Especialmente las mujeres (el clítoris sigue siendo un órgano tan soslayado y mitificado como el punto G y en general todo el sexo rota en torno a ellos), pero también los hombres: como nunca nadie nos ha hablado de otra cosa, tendemos al sota-caballo-rey en la cama.

Es difícil disfrutar plenamente de algo si sólo conoces un 10% de lo que te ofrece.  

¬†Tenemos que llamar a las cosas por su nombre. ¬† Nada de pl√°tanos, pepinos y papayas‚Ķ sino hablar de pollas, co√Īos, cuerpos reales, sexo real y de FOLLAR‚Ķ en CONDICIONES (las mejores condiciones) ¬†¬†

Y hablar sin tapujos de todo (de ūüĎŹūüŹĹ -TO ūüĎŹūüŹĹ- DO ūüĎŹūüŹĹ) desde peque√Īos. Porque es el √ļnico modo de conocernos, de respetarnos y de entender el sexo no como un tab√ļ, sino como algo natural y maravilloso. ¬†¬†

Es una batalla a emprender desde ya. La educación sexual, asignatura troncal y de libre erección ✊

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