Te has convertido en tu padre

Hay un momento en la vida de todo hombre en el que ocurre algo inquietante. No es cuando te sale la primera cana. Ni cuando te emocionas pagando de menos en la gasolinera. Ni siquiera cuando empiezas a decir frases como “este vino entra solo”.
 

El verdadero momento llega cuando haces algo… y piensas: “Esto lo hacía mi padre.
 

Puede ser una postura corporal, manos detrás de la espalda y moviendo llaves cual sonajero. Reírte de más con una broma (de padre). Mirarte al espejo ver que las entradas se parecen peligrosamente a las suyas.
 

Y entonces te cae la ficha: te has convertido en tu padre

15 SEÑALES DE QUE TE ESTÁS CONVIRTIENDO EN TU PADRE

Si has superado la treintena, probablemente coincidas con tu padre en que:

1. COMENTAS EL TIEMPO CON DESCONOCIDOS. 

“Este frío no es normal para marzo”, porque tú también llevas un pequeño meteorólogo de TVE dentro de ti.

2. TE QUEDAS EMBOBADO MIRANDO OBRAS...

...barbacoas o coches en el autolavado. Atracción gravitacional más fuerte e irresistible no se ha descubierto.

3. EMPIEZAS A APAGAR LUCES...

...cerrar cajones y hacer tetris en el lavavajillas. Ingeniería doméstica aplicada a cualquier mueble.

4. REVISAS EL PRECIO DEL ACEITE...

...o la gasolina como si fuera Bitcoin.

5. TE GUSTA UNA BUENA SIESTA.

Una “tonta”, una planificada, una después de comer... o después del desayuno.

6. LOS BARES RUIDOSOS TE PARECEN MALA IDEA.

Y te sorprendes diciendo: “Yo me voy a ir yendo ya”.

7. TE EMPIEZA A PARECER QUE EL VINO TINTO ESTÁ BUENO.

8. TE EMPIEZAN A SALIR CANAS EN LA BARBA...

...entradas en el espejo y las arrugas de reír no vuelven a su sitio.

9. TE PREOCUPA POR LA POSTURA DE LA ESPALDA.

Y las rodillas. Y alguna articulación misteriosa que ayer estaba bien.

10. SUELTAS BARRAS COMO “ESTO ANTES NO PASABA”.

11. TIENES UNA TEMPERATURA EXACTA PARA LA DUCHA...

...y otra para el termostato. Y ambas son las únicas, correctas y óptimas.

12. EMITES SONIDOS:

Al sentarte, levantarte, acostarte... Pequeños gruñidos funcionales.

13. COMPARAS ELECTRODOMÉSTICOS...

...con la misma inteligencia, detalle y escrutinio que antes aplicabas a ordenadores y videojuegos: las cafeteras y aspiradores son los nuevos sobremesa 

14. LEES LOS CARTELES:

Del ascensor, avión, piscina o champú... información valiosa 

15. EMPIEZAS FRASES CON ‘PUES NO ESTÁ TAN MAL...’

La transición es silenciosa. Un día eres el hijo... y al otro...

LA DIFERENCIA ENTRE TÚ Y TU PADRE

Nuestros padres (boomers y generaciones anteriores) crecieron en un mundo muy distinto. Sin internet. Sin móviles. Sin redes sociales. Sin tutoriales de YouTube para todo.

 

Aprendían por imitación de otros... o directamente improvisando. Lo hacían lo mejor que sabían... hasta que aprendían a hacerlo mejor.

 

Y en el interim... pues esperaban y aguantaban. Generaciones forjadas con menos autocuidado, con más de “tirar del carro sin quejarse”... no porque no quisieran otra cosa; es porque no había elección.

 

Por ejemplo, la rutina de ‘skincare’ de tu padre fijo que lucía algo así: champú del supermercado, aftershave que picaba como gasolina en herida abierta, crema del bote azul cuando la piel se pelaba... desodorante en bola... y para de contar.

 

Y con eso tiraban. 

CUANDO CONVERTIRTE EN TU PADRE NO ES MALA NOTICIA

Con el tiempo todos heredamos algo de nuestros padres. Sus gestos. Sus manías. Su forma de mirar las cosas.  

 

Y un día te descubres reapreciando “lo bueno”: su resistencia, su capacidad de resolver problemas, esa forma silenciosa de estar cuando hace falta. Y también entiendes (solo ahora, con pelos en los kiwis) que hubo otras cosas ‘menos buenas’ que hacín, que no eran exactamente elección. Eran contexto, época y (falta de) aprendizaje.

 

Si a ellos les tocó aprender a base de ensayo y error. A nosotros, hijos de Google y ChatGPT nos toca algo distinto: decidir qué nos quedamos y qué hacemos distinto. Porque al final crecer también va de eso. De parecerte un poco a tu padre. Pero con internet, crema hidratante... y menos aftershave que escuece.

 

Feliz día del páter. 

P.D.: Si lo único de tu padre que no te apetece heredar son las entradas en la frente, tenemos un plan; un suplemento capilar. Se llama Growzilla. 🦁

Te has convertido en tu padre

Hay un momento en la vida de todo hombre en el que ocurre algo inquietante. No es cuando te sale la primera cana. Ni cuando te emocionas pagando de menos en la gasolinera. Ni siquiera cuando empiezas a decir frases como “este vino entra solo”.
 

El verdadero momento llega cuando haces algo... y piensas: “Esto lo hacía mi padre.
 

Puede ser una postura corporal, manos detrás de la espalda y moviendo llaves cual sonajero. Reírte de más con una broma (de padre). Mirarte al espejo ver que las entradas se parecen peligrosamente a las suyas.
 

Y entonces te cae la ficha: te has convertido en tu padre

15 SEÑALES DE QUE TE ESTÁS CONVIRTIENDO EN TU PADRE

Si has superado la treintena, probablemente coincidas con tu padre en que:

1. COMENTAS EL TIEMPO CON DESCONOCIDOS. 

“Este frío no es normal para marzo”, porque tú también llevas un pequeño meteorólogo de TVE dentro de ti.

2. TE QUEDAS EMBOBADO MIRANDO OBRAS...

...barbacoas o coches en el autolavado. Atracción gravitacional más fuerte e irresistible no se ha descubierto.

3. EMPIEZAS A APAGAR LUCES...

...cerrar cajones y hacer tetris en el lavavajillas. Ingeniería doméstica aplicada a cualquier mueble.

4. REVISAS EL PRECIO DEL ACEITE...

...o la gasolina como si fuera Bitcoin.

5. TE GUSTA UNA BUENA SIESTA.

Una “tonta”, una planificada, una después de comer... o después del desayuno.

6. LOS BARES RUIDOSOS TE PARECEN MALA IDEA.

Y te sorprendes diciendo: “Yo me voy a ir yendo ya”.

7. TE EMPIEZA A PARECER QUE EL VINO TINTO ESTÁ BUENO.

8. TE EMPIEZAN A SALIR CANAS EN LA BARBA...

...entradas en el espejo y las arrugas de reír no vuelven a su sitio.

9. TE PREOCUPA POR LA POSTURA DE LA ESPALDA.

Y las rodillas. Y alguna articulación misteriosa que ayer estaba bien.

10. SUELTAS BARRAS COMO “ESTO ANTES NO PASABA”.

11. TIENES UNA TEMPERATURA EXACTA PARA LA DUCHA...

...y otra para el termostato. Y ambas son las únicas, correctas y óptimas.

12. EMITES SONIDOS:

Al sentarte, levantarte, acostarte... Pequeños gruñidos funcionales.

13. COMPARAS ELECTRODOMÉSTICOS...

...con la misma inteligencia, detalle y escrutinio que antes aplicabas a ordenadores y videojuegos: las cafeteras y aspiradores son los nuevos sobremesa.

14. LEES LOS CARTELES:

Del ascensor, avión, piscina o champú... información valiosa 

15. EMPIEZAS FRASES CON ‘PUES NO ESTÁ TAN MAL...’

La transición es silenciosa. Un día eres el hijo... y al otro...

LA DIFERENCIA ENTRE TÚ Y TU PADRE

Nuestros padres (boomers y generaciones anteriores) crecieron en un mundo muy distinto. Sin internet. Sin móviles. Sin redes sociales. Sin tutoriales de YouTube para todo.

 

Aprendían por imitación de otros... o directamente improvisando. Lo hacían lo mejor que sabían... hasta que aprendían a hacerlo mejor.

 

Y en el interim... pues esperaban y aguantaban. Generaciones forjadas con menos autocuidado, con más de “tirar del carro sin quejarse”... no porque no quisieran otra cosa; es porque no había elección.

 

Por ejemplo, la rutina de ‘skincare’ de tu padre fijo que lucía algo así: champú del supermercado, aftershave que picaba como gasolina en herida abierta, crema del bote azul cuando la piel se pelaba...  desodorante en bola... y para de contar.

 

Y con eso tiraban. 

CUANDO CONVERTIRTE EN TU PADRE NO ES MALA NOTICIA

Con el tiempo todos heredamos algo de nuestros padres. Sus gestos. Sus manías. Su forma de mirar las cosas.  

 

Y un día te descubres reapreciando “lo bueno”: su resistencia, su capacidad de resolver problemas, esa forma silenciosa de estar cuando hace falta. Y también entiendes (solo ahora, con pelos en los kiwis) que hubo otras cosas ‘menos buenas’ que hacín, que no eran exactamente elección. Eran contexto, época y (falta de) aprendizaje.

 

Si a ellos les tocó aprender a base de ensayo y error. A nosotros, hijos de Google y ChatGPT nos toca algo distinto: decidir qué nos quedamos y qué hacemos distinto. Porque al final crecer también va de eso. De parecerte un poco a tu padre. Pero con internet, crema hidratante... y menos aftershave que escuece.

 

Feliz día del páter. 

P.D.: Si lo único de tu padre que no te apetece heredar son las entradas en la frente, tenemos un plan; un suplemento capilar. Se llama Growzilla. 🦁

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