Verano 2021 (I) - El verano fofisano

Este verano 2021 seguro que te pilla con unas lágrimas de menos y unas libras de más. A las ganas de salir y gastar el saldo de happy-puntos ahorrados todo el año, se le suma un invierno de encierro e hidratos de carbono.

Y no hay posado veraniego que aguante tanta presión…

Este año, la lorza de inverno nos ha democratizado. Y ya es hora de reivindicarla sin vergüenza y lucirla con orgullo como derecho de 4ª generación.

¿Qué pasa cuando llega el calor?

Cuando llega el calor pasan dos cosas:

  1. Los chicos se enamoran 😍🎶

  2. Los chicos se preocupan 🤯

De lo primero hablaremos la semana que viene (porque 2021 es un año en el que nos vamos a enamorar mucho), pero sobre lo segundo hay que hacerlo ahora, a las puertas de un verano tórrido:

  • Nos hemos dejado llevar

  • Nos hemos dejado engordar

  • Nos hemos dado (y mucho) tiempo al exceso.

Todas esas tardes de calorías vacías, que si unas patatuelas por aquí… que si ya pensaremos en la operación bikini... que si un gin tonic por allá, que si la vida son dos días... Pues bien, esos dos días han volado en el calendario y el espejo nos devuelve la imagen de un cuerpo de batalla que este año no pasa la ITV y nos da vergüenza propia.

¿Vergüenza de tu cuerpo? ¡vergüenza de robar!

¿Pero qué vergüenza?

Si algo ha unido a España durante el último año (además de “la manita relajá”) es el recebo. En medio de una pandemia mundial… ¿qué íbamos a hacer? ¿cenar endivias cada noche? No.

Nos comíamos las ganas de salir y lo que nos apetecía.

Comíamos para olvidar, que para eso atiborrarnos a croquetas y vinos es un mecanismo de defensa natural contra el estrés.

... Y estrés hemos tenido a paladas este último año.

¿Sabías que a lo largo de 2020 el 40% de los españoles ganó 5,7 kilos de media?. ¡5,7 kilos! España tiene el ¿dudoso, admirable, significativo? honor de encabezar el listado de países europeos que más han engordado durante el último año. 

Y eso no tiene que hacer que le temamos al verano. Es la excusa perfecta para aceptar de una vez por todas nuestro cuerpo tal y como es, tal y como lo hemos querido durante estos últimos meses, entero, redondo, satisfecho, pleno.

Esos kilitos de más que tanto te atormentan ahora que revientas la camisa hawaiana y apenas abrochas el último botón de la bermuda no son tuyos. Pertenecen a España, a Europa, al mundo entero. Son pura democracia pandémica porque, por una vez, todos partimos del mismo sitio. Abrázalos.

¡Al cielo con ella!: vuelve el cuerpo fofisano, body positive o lorza pandémica

Las revistas y los influencers se llenan la boca con el “body conscious” o “body positive”... así que, ¿por qué no practicarlo de verdad?.

Por qué no izar la bandera de nuestros excesos, de nuestros kilos de más y de nuestra felicidad tal y como la hemos querido llevar durante un año horroroso. Es el verano en el que el reinado del “fofisano” se hará al fin realidad.

Esto no es nuevo. Hubo un tiempo en el que las fotos de Leonardo di Caprio entrado en carnes causaban furor en las redes sociales. El actor, en todo su privilegio, se había permitido el lujo de dejarse llevar y abandonar el gimnasio, luciendo una oronda cintura que exclamaba podría-ahogarme-en-mi-propio-dinero-y-tu-opinión-no-me-importa-un-bledo a kilómetros vista.

 

Era 2015 y la palabra fofisano se ganó un lugar en el vocabulario popular. Venía a definir a aquellas personas generosas; y cuyo cuerpo evocaba al de un atleta ya retirado al que el peso de los años y de las cervezas le había convertido en un humano normal.

Es aquel punto intermedio entre el cuerpo joven y lozano y el body de un madurito que va de tanto en cuanto al gimnasio pero no se corta con las cañas es el que hay que reivindicar hoy. 

Pero reivindicarlo de verdad, no como una tendencia de quita y pon. La Verdadera Salud y la Verdadera Belleza reside en lo natural, en lo sincero, en lo que compartimos. Y lo que hemos compartido este año no son horas ingentes de crossfit y dietas tiránicas donde cada caloría se cuenta con una báscula de precisión.

Hemos compartido otra cosa. Algunos buenos momentos, unos cuantos más bastante jodidos....

Y hemos compartido comer bien, comer muy bien, comer sin pensar en el qué dirán porque lo importante era pensar en nosotros mismos. Así que nada de vergüenzas, nada de complejos, nada de esconderse. Es hora de llevar ese cuerpo de pecado sin miramientos y sin tapujos. Al aire del verano, como debe ser.

P.D: que estar feliz con uno mismo, hoy, no está en guerra con currarte tu siguiente nivel, sin agobios. Si todavía te quedan unas clases de spinning por delante, para no tener que renovar bañadores, nuestro Sporture Gel seguro que te ayuda con las consecuencias no buscadas de atracones deportistas de último minuto. Evita rozaduras.

Siwon

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